Mi marido disfruta de ser un cornudo!!!

Luego de 4 años de noviazgo decidimos casarnos. Somos una pareja muy feliz, nos llevamos bien y rara vez discutimos. Somos Eva y Edu, ambos tenemos 34 años.

Hacía un tiempo que Edu me venía insinuando la idea de verme teniendo sexo con otro hombre; claro. Éste tenía que tener la particularidad de ser bien dotado, porque según Edu voy a gozar más; (en el fondo creo que está acomplejado con el tamaño de su pene. Me tenía agobiada con el temita, tanto que me hizo prometerle que para su cumpleaños le cumpliría la fantasía que ese iba a ser el mejor regalo que podía hacerle.
Una noche luego de cenar nos metimos en internet a un chat de sexo. Comenzamos a charlar con gente que se ofrecía para tal fin, algunos por dinero, otros por placer. Algunos eran agradables, divertidos, caballeros pero al momento de saber aquello que tanto le interesaba a Edu se nos hacía complicado preguntarles directamente, así que preferimos ir por el intercambio de fotos y claro, la mayoría no cumplían el requisito.
Siento la necesidad de aclarar que no tengo quejas de Edu, tengo varios orgasmos cada vez que lo hacemos y me siento sexualmente plena.

Se acercaba la fecha y no encontraba el indicado, yo lo dejaba que buscara, me acercaba sólo cuando él me lo pedía.

Hasta que unas noches atrás me gritó desde el living “lo encontré” •lo encontré” que era agradable, sano, y cargaba más que bien. Lógicamente me dio curiosidad, quise ver su perfil, sus fotos, algo, y se escudó que iba a ser más excitante que no lo viera.

Llegó el gran día! Una cena íntima y romántica. Todo perfecto, un buen vinito acompañando su comida preferida; cenamos a media luz con una música suave de fondo escoltando el momento…
Pasaban quince minutos de la medianoche cuando llamaron a la puerta, había llegado “SU” regalo jaja.
A pesar de la situación que estaba a punto de vivir me encontraba bastante tranquila. Claro; las copitas de vino me dieron el coraje suficiente…
Edu antes de ir a abrir me pidió que me fuera al cuarto.
Sentí que se saludaron, le invitó con una copa de vino y que aguardara mientras me iba a avisar.
Entró a la habitación, se dirigió al placard y del cajón sacó un antifaz; lo meneaba en su mano contento, como un chico cuando recibe de regalo un juguete nuevo…
Me besó apasionadamente y me dijo que me amaba, que estaba orgulloso de lo que iba a ser por él.

Me colocó el antifaz, era totalmente cerrado, (ciego) ni siquiera me permitía ver el reflejo de la luz.
Cuando lo llamó pude conocer su nombre.

– Entrá Gastón – le dijo aumentando el tono de voz.
Responde él con un tímido y suave -¡Hola! ¡Buenas Noches! Un placer conocerte – me susurró junto con un beso en el cachete.
-Ah pero te ves mucho más linda personalmente que en las fotos –
Bueno gracias!
Una extraña sensación me invadió al escuchar su voz y no poder verle a la cara.
El juego estaba comenzando…
Edu me sorprendió por atrás y en voz baja me dijo -al fin me harás cornudo- Te Amo!–
M agarró de las manos y me las colocó sobre el rostro del desconocido, como cual ofrenda ante un ser superior…

Recorrí lentamente su rostro, orille sus ojos, su nariz, bajé por el surco de sus labios explorando la total extensión de su boca.
-Cómele la boca amigo, disfruta de mi linda mujercita- (completamente salido de su armonía habitual jaja estaba eufórico)
Prefirió ser más sútil. Me empezó a dar pequeños y cortitos besos en toda la cara y al llegar a la boca jugó con mis labios de una manera sensacional, me hacía desear, cuando parecía que me iba a comer la boca abría mis labios para recibirlo, él se alejaba; hasta que al fin posó sus labios sobre los míos y comenzó a restregar su lengua contra la mía (besaba riquísimo)

Al bajar por mi cuello pude oler su piel, y tocar su cabello, era corto, lacio y suave; me envolvió su fresco y varonil perfume. (Hay fragancias que se destacan entre mil, esta era una de ellas).
-¡Suéltate mami, suéltate! Arengaba Edu, se conoce que estaba a muy pocos pasos disfrutando del espectáculo.

Sus palabras me alentaron a disfrutar sin culpa, estaba allí por pedido de mi amado y bajo su presencia, (en caso de que algo no me gustara Edu se encargaría de frenarlo)
Nuestras manos se escabulleron en el cuerpo del otro palpando cada centímetro.
Comenzó desprendiendo el cierre trasero de mi vestido, metió su mano y me acarició la espalda en forma ascendente; con un suave movimiento lo dejó lo caer a mis pies. 
Y ahí estaba yo; con mis senos al aire y una diminuta tanga ante un enigmático. Me hubiera encantado ver sus gestos su reacción, su mirada ante mi desnudez.
Con ambas manos palpaba mis pechos más bien pequeños, pero de una perfecta redondez y firmeza, los estrujaba, mmmm me encantaba sentir la firmeza de aquellas manos grandes y varoniles. Con una perfecta sincronía tomó entre sus dedos ambos pezones y poco a poco los fue pellizcando y en el momento justo que me hace doler esboce un gemido de placer y dejé fluir mi sentir “me encanta ASÍ”
– Lo sé mami! tu marido me contó algunos secretitos – (No me esperaba tal respuesta, pero ahí comprendí las largas charlas por chat que mantenía con “él elegido” 
En ese instante quise arrancarme el antifaz y disfrutar visualmente del momento, pero me contuve y seguí…

Me calentó que me llamara mami, y esa especie de complot entre ambos me volvió loca. Le pedí que se quitara la ropa ¡Desvestiste! 
Hazlo tu mami! Sácame todo! (el muy hdp se seguía haciendo desear) al levantar la remera palpe su pecho, su abdomen plano y pronunciado. 
Luego fui por el cinto, (es uno de los momentos que me encanta poner cara de puta); cuando fue el turno del pantalón me agaché ante él, y me topé con botones en lugar de cierre, imaginen el trabajo que me dio desabrocharlos…
Mientras lo hacía era inevitable el roce, y con él su volumen aumentaba, y mi calentura también. Me agarró de la cabeza y con sus dedos jugaba con mi pelo.

Le bajé el pantalón sin quitarlo y trepándome por sus piernas velludas volví a subir hasta llegar al bóxer. Con la palma bien abierta y por sobre la tela lo franeleé, era evidente que estaba delante de una importante dotación. Con la ayuda de una mano de cada lado se lo bajé hasta donde el pantalón.

– Vamos nena cómetela! Quiero ver cómo te atragantas con su pedazo – (Edu)

Tanteando me topé con su falo erecto. La tomé con ambas manos y me la llevé a la boca (era realmente muy gorda) con una mano lo sostenía y con la otra acariciaba sus testículos, se sentían suave y pequeños.

Su respiración se aceleraba a medida que se la iba comiendo,  Edu no dejaba de hablarme. Él sabe lo mucho que me calienta y cuanto me mojo cuando me hablan sucio. Je je

(Gabriel) – Qué putita! Qué rico la comes mami… (Me agarraba del pelo y me empujaba para que me la tragara hasta el fondo, pero era demasiado grande no llegaba, me ahogaba)

Luego de unos minutos me alejó de su pija, me alzó y apoyó sobre la cama con delicadeza.

– No te imaginas lo feliz que me hace verte, me decía Edu acariciando y besando mis senos (ignoraba que estuviese sobre la cama, reconocía su cuerpo con mis manos comprobando que también estaba desnudo y muy excitado) Gabriel me sorprendía con sus dedos en mi raja, subía y bajaba separando mis labios, Hasta ese momento Edu era un voyeur privilegiado hasta qué decidió sumar manos y boca fomentando la calentura y permitiéndome vivir una experiencia hasta ese momento inimaginable.  

Mi marido se encargó de comerme la boca con los besos más calientes que jamás me había dado…

CONTINUARÁ EN BREVE…..

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